© mail@ayesa.org   www.ayesa.org  Nuestra Historia Antigua villa de realengo donde, sin embargo, San Salvador de Leire adquirió tempranamente (1059) algunas heredades, en la misma centuria consta ya como nombre locativo de diferentes individuos del grupo nobiliario y de algu- nos monjes de aquella abadía, Santa María de Roncesvalles poseía bienes y rentas en el término a mediadios del siglo XIII. Los labradores del lugar entregaban en 1280 una pecha anual de 3 cahíces, 3 robos de trigo y otros tantos de avena, más 2 cahíces y medio de cada especie en concepto de cena. El rey Juan II dio a perpetuidad las rentas de la corona al escudero Martín de Erro (1465), cuyo hijo Juan las transfirió a Gracián de  Urniza, palaciano de Úriz. Hasta la reforma municipal de la primera mitad del siglo XIX gobernaban Ayesa un diputado nombrado por el que acaba de salir y los regidores elegidos entres sus vecinos. La ermita de Santa Marina era muy frecuentada por los vecinos de la comarca, y aun de los aragoneses del partido de Sos; En 1850 tenia escuela, dotada con 700 reales al año, y se le calculaban a Ayesa 2315 robadas de tierra cultivada, muchas de ellas de viña y olivar de las demás solo se sembraban cada año ochocientas porque había que dejarlas descansar. El resto del término era de propiedad común y se dedicaban a pasto y leña. Ayesa se incorporó más tarde al municipio de Ezprogui. Según una descripción del lugar, publicada en 1802, a un quarto de legua de distancia se reconocen vestigios de su castillo y hay una ermita dedicada a Santa Marína. En 1935 se consigna la existencia de las ruinas a 2 kilómetros del pueblo. Se consideraron más como propias de una casa fuerte, dotadas de distintos elementos defensivos, que como de un castillo propiamente dicho. En 1294 tenía como alcaide  a Adán de Etunáin. Posiblemente habría resultado dañada en el siglo XV, con  ocasión de las guerras de agramonteses y beaumonteses